Las precipitaciones récord registradas desde el jueves en regiones del sur, el centro y el oeste del archipiélago nipón han causado graves daños en miles de viviendas e infraestructuras, provocado la evacuación de decenas de miles de personas y dejado aisladas a poblaciones enteras.

Indica  Infobae.com que el número de fallecidos crece por horas conforme avanzan las tareas de búsqueda y rescate y podría rozar los dos centenares, lo que la situaría entre las mayores catástrofes causadas por un fenómeno meteorológico en las últimas dos décadas en el país

Unos 73.000 efectivos de las Fuerzas de Autodefensa (Ejército), la policía y los bomberos continúan con las operaciones de búsqueda de desaparecidos y de rescate de personas que se refugiaron en techos de edificios inundados, tareas en las que participan también 73 helicópteros y decenas de embarcaciones.

La mayoría de los muertos y desaparecidos resultaron arrastrados por las crecidas de ríos o desbordes de diques, o atrapados en corrimientos de tierra y derrumbes de edificios provocados por las precipitaciones, que alcanzaron los 1.600 milímetros acumulados en algunos puntos, el mayor nivel registrado desde 1976.

Las autoridades niponas llegaron a recomendar la evacuación de 5,9 millones de ciudadanos de 19 prefecturas durante el fin de semana, y el domingo más de 30.000 personas pasaron la noche en refugios, según datos del Gobierno.

La consigna no era obligatoria y en algunas ocasiones, cuando el agua subía muy deprisa, podía resultar más arriesgado intentar salir que refugiarse en una azotea.

El Ministerio de Territorio, Infraestructura, Transporte y Turismo está empleando camiones de drenaje para extraer el agua de las zonas anegadas, aunque esta tarea podría tardar dos semanas en completarse.

En la localidad de Mabicho (Okayama), una de las más castigadas, unas 1.200 hectáreas o dos tercios de su superficie quedaron totalmente inundadas en cuestión de horas, lo que empujó a un millar de personas a refugiarse en los techos o azoteas de las 4.600 viviendas que fueron engullidas por el agua y el barro

El fenómeno meteorológico es de los más devastadores que se recuerdan en un país donde las condiciones climáticas extremas son habituales, sobre todo en la época estival de lluvias y tifones

Más de 70 personas murieron en los corrimientos de tierra causados por lluvias torrenciales en Hiroshima en 2014, mientras que el paso de los tifones Haikui (2012) y Ewiniar (2006) por el archipiélago de Okinawa dejó, respectivamente, 105 y 141 muertos.

Debido a la gravedad de la situación, el primer ministro, Shinzo Abe, decidió anular su gira por Bélgica, Francia, Arabia Saudita y Egipto.

Al regresar a sus hogares siniestrados cuando amainó la lluvia, los habitantes empezaron a darse cuenta de la amplitud del desastre. Hay barrios enteros inundados, vehículos en medio de cráteres formados en unas carreteras completamente destruidas, enormes riadas de barro y puentes arrasados, entre otras escenas de devastación