¿Se puede vivir sin sexo?

Reloj Informativo diciembre 16, 2018 0 153 views
¿Se puede vivir sin sexo?

Muchas de ustedes probablemente ya tienen la respuesta ante la pregunta del título. Cada quien sabe en qué escala de importancia está la ‘‘fundición de dos cuerpos’’.

El sexo para muchos está en lista de las necesidades biológicas, justo al lado de alimentarse, de respirar… pero en otros está al final.

Y en un mundo donde estamos cada vez más llamados a ser eruditos en su práctica (por los beneficios para la salud, la belleza y la felicidad), se considera a esos que ponen el sexo al final de su lista como desdichados y las miradas de pena no se hacen esperar. Y qué decir de los que se declaran con falta de atracción sexual hacia otros, a ellos los mandan a sentarse en el diván de los consultorios psicológicos.

Puede resultar un tanto extraño saber que hay personas que no les da “hambre” los encuentros sexuales, sin embargo, lo cierto es que sí existe la asexualidad, considerada por muchos profesionales (aunque es una nueva definición) como la ausencia de orientación sexual o una de sus variaciones junto con la heterosexualidad, la homosexualidad y la bisexualidad. Algo curioso es que los declarados ‘‘asexuales’’ tienen su bandera de color negro, gris, blanco y morado. Pero veamos, ¿cómo definen los expertos la asexualidad?

DESCUBRIENDO LA ASEXUALIDAD

Virginia Pérez, quien es psicóloga clínica, terapeuta sexual y de pareja de Terapia Boutique, parte de la idea de que la fase del deseo es la que nos da la pauta para el comienzo de la relación sexual y pondera que existen personas que no tienen esa necesidad biológica, ni se sienten atraídos sexualmente. Estas personas, según su respuesta, por decisión propia, casi nunca mantienen relaciones sexuales.

Le hicimos esa misma pregunta a Ana Simó, terapeuta de familia/parejas y sexóloga del Centro Vida y Familia, y explica lo siguiente: ‘‘La asexualidad es un término muy reciente, donde define a las personas que no sienten ningún tipo de atracción física ni deseos de intimar con otras personas en el ámbito sexual’’.

Aunque las razones exactas de esta inapetencia sexual no están tan científicamente comprobadas y siguen siendo estudiadas actualmente por sexólogos y psicólogos, Simó dice que ha visto en sus consultas esta condición, más en personas que han vivido algún tipo de trauma y sienten un bloqueo de las sensaciones que las motivan al encuentro sexual. Sin embargo, se dice que estas personas niegan que su particularidad se deba a estas razones. Por lo general, se resisten a ser catalogados con diagnósticos médicos (trastorno que explicaremos más adelante), ya que plantean que ellos no sufren por su condición de asexuales. La disyuntiva entre ambas creencias, le da un toque de misterio al tema, por el hecho de que estas personas definen su asexualidad como una de las tantas formas de identidad y porque son firmes en sus sentimientos.

Virginia aclara que la asexualidad describe a las personas que no sienten atracción sexual (no necesariamente porque algo está mal en sus cuerpos), mientras que si se habla de un trastorno sexual, mejor llamado como trastorno de deseo sexual hipoactivo (TDSH), se refiere a una condición temporal que disminuye su deseo sexual y, que este, aunque es más común en las mujeres, puede afectar a los hombres también.

Entonces no se debe creer que algo está mal en las personas que se deciden por la asexualidad, hasta que se determine si realmente no padecen de ningún tipo de trastorno y que es meramente porque la persona así lo decidió, sin situaciones que las lleven ahí. La psicóloga Virginia claramente dice que como hay tantos factores que pueden disminuir la libido (como el consumo de algunos fármacos, problemas de pareja, estrés, fatiga), el descubrimiento se hace un poco más lento, porque hay que estudiar las diferentes ‘‘patitas’’ que puede tener dicha inapetencia.

¿DISFRUTAN DE LAS RELACIONES SEXUALES?

Ya sabemos que las personas consideradas asexuales no sienten deseos de intimar con otras personas en el terreno sexual, aunque sí en otras áreas, como la romántica, la intelectual y emocional. Pero si se da el momento de consumar una relación sexual, ¿lo disfrutan, sí o no?

Hablamos con una joven mujer, cuyo testimonio es anónimo y nos responde la pregunta: ‘‘¡No estamos muertos! Nuestro cuerpo sí responde a los estímulos. Hay personas que sí, que son asexuales y deciden tener relaciones sexuales, porque en el momento la pasan bien o porque les gusta saber que su pareja lo disfruta. Pero no tenemos ese empujón instintivo que nos hace buscar del sexo, ese impulso es inexistente’’.

Este testimonio descarta la idea de que no es que están enfermos o que algo anda mal con ellos, porque sí se enamoran y sí disfrutan la intimidad, pero su poco deseo no le hace tener iniciativa de sentir ese ‘‘quiero tener sexo’’…

Se dice que ellos defienden más las relaciones vinculadas al romanticismo, sin tener lo erótico como objetivo prioritario.

Y Pérez Ruíz lo manifiesta muy claro: ‘‘Hay asexuales románticos que se han enamorado o han sentido una muy fuerte conexión emocional, y aún así no sintieron atracción sexual. Existe otra forma de asexualidad, que es ‘grisasexual’ que estos sí pueden experimentar atracción sexual bajo circunstancias limitadas. En pocas palabras, pueden existir personas que sientan sexualidad en las caricias, los abrazos y las muestras de amor, sin tener que llegar al coito y esto no los convierte en anormales’’.

MI PAREJA ES ASEXUAL…

Tanto Virginia como Ana, nos dicen que reciben estos casos aislados en sus consultorios y que estas personas, generalmente, llegan planteando una problemática de que su pareja desea una mejor frecuencia sexual o simplemente de que tengan iniciativas en la relación sexual.

Por un lado, Virginia refiere que lo ideal sería (si es el caso) que se lo comuniques a tu pareja, cuando ya hayas descartado si no es por un trastorno de deseo. Si la pareja está de acuerdo continuar la relación de forma sana, lo más saludable sería que acudieran a un terapeuta sexual y de pareja.

Y por otro lado, la directora del Centro Vida y Familia explica que lo primero es que, si tu pareja cambia de ser activa sexual a ser asexual, las dificultades aflorarán, pues la intimidad es básica en una relación. Ella aconseja que siempre es bueno hacerse un real autodescubrimiento y comentarlo a la pareja, ya que sería egoísta dejar a tu pareja con ese vacío sexual.

EL SEXO ES VITAL, PERO RESPETAR SIEMPRE ES BUENA IDEA

Simó resume que cada persona es diferente en el aspecto sexual y que si ser asexual es la decisión de tu amigo (a) o alguien cercano a ti, nunca lo mires como «raro», hay que respetar su decisión de vida; no obstante, ella descarta la idea de que sea un estado permanente, que puede cambiar y a la vez invita a redescubrir nuestra sexualidad y disfrutarla. «Mientras más practicamos, más se intensifica el deseo», acota. La naturaleza sexual es maravillosa, ya que el instinto de reproducción es lo que nos incita a mantener relaciones sexuales, pero esa ‘‘cópula conyugal’’, además de regalar la dádiva de ‘‘gestar vida’’, es la fuente del placer más auténtica de conectarnos física, emocional y espiritualmente con el ser amado y de perpetuar esa energía tan trascendental, como es la del amor.

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